Víctor Octavio Girao Alatrista, autor de más de 20 asesinatos en la zona de de San Luis, y el Agustino, estuvo internado en el Instituto Nacional de Salud Mental "Honorio Delgado - Hideyo Noguchi" en 1999. Hoy se le conmutó la pena privativa de la libertad de 35 años, por diversos asesinatos, por los que se le había condenado pues un peritaje psiquiátrico determinó que padece esquizofrenia, ante lo cual deberá ser recluído no en una cárcel sino en un manicomio, sin embargo se sabe integra una red de pedofilia.

Víctor Girao aseguraba ser un piloto de aviación enviado de Dios, un justiciero, un elegido para eliminar personas a las que consideraba indignas de vivir como homosexuales, prostitutas y drogadictos. "Yo limpio gente, gente que no debería estar acá, como fumones y maricones, sin embargo se drogaba y tenía relación con niños", según la psiquiatra Carmen Gonzales, quien señaló reiteradamente al acusado Víctor Girao durante el proceso penal por la muerte de una niña sudafricana en Miraflores, en una investigación que el ADN apunta al asesino Víctor Girao Alatrista.

A todas sus víctimas Víctor Girao Alatrista, las ultimaba con una arma de fuego a la que había acoplado un silenciador hechizo. Cometió su primer crimen a los 17 años cuando era estudiante de la escuela de Aviación Civil del Perú, y al ser capturado hace dos años manifestó que no se arrepentía de sus crímenes y pidió ser fusilado para morir rápido: "No puedo estar preso. Me voy a matar." Antes de ser detenido, ha declarado, planeaba incendiar una conocida discoteca "de ambiente" localizada en la zona de Huaral, en donde visita a Randy Gómez, su cómplice en el asesinato de la bella modelo lorenata Juliana Villacorta García.